No me detendré a narrar lo acontecido ayer, ya que para eso basta tomar un diario, leerlo y listo.Quiero ir un poco más allá: sí, parte del Patrimonio de la Humanidad se cae a pedazos, versiones de negligencia, heroísmo, trabajo arduo (y escasamente remunerado), muertes, dolor, querellas destinadas "a quien resulte responsable", y miles de simples espectadores 365 días del año.
Quiero meditar sobre estas líneas:
" El peligro en que nos encontramos todos los hombres, ricos y pobres. Esto es lo que ellos no saben, los hombres del poder. No saben que sus hijos también están en esta pobre situación. No podemos hundirnos en la depresión, porque es de alguna manera, un lujo que no pueden darse los padres de los chiquitos que se mueren de hambre. Y no es posible que nos encerremos cada vez con más seguridades en nuestros hogares. Tenemos que abrirnos al mundo. No considerar que el desastre está afuera......es la vida y nuestra tierra la que está en peligro.
Sí, muchachos, la vida del mundo hay que tomarla como la tarea propia y salir a defenderla. Es nuestra misión. No cabe pensar que los gobiernos se van a ocupar. Los gobiernos han olvidado, casi podría decirse que en el mundo entero, que su fin es promover el bien común. La solidaridad adquiere entonces un lugar decisivo en este mundo acéfalo que excluye a los diferentes. Cuando nos hagamos responsables del dolor del otro, nuestro compromiso nos colocará por encima de la fatalidad de la historia..."
Ernesto Sabato.

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